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Església de Sant Gaietà

Sant Gaietà es la iglesia de Llucmaçanes, un pueblo residencial en el sur de Maó.

Llucmaçanes es una pequeña localidad ubicada en el sur de Maó, en la isla de Menorca, que en el siglo XVII sufrió una fragmentación de la propiedad que dio lugar a la aparición de pequeñas agrupaciones de casas llamadas caseras. Una de estas caserías, Llucmaçanes, fue ganando importancia con el desarrollo del cultivo del viñedo, sobre todo durante el siglo XVIII y principios del XIX. En 1876, con 65 hogares, los vecinos de Llucmaçanes decidieron construir una iglesia para atender mejor a sus necesidades espirituales, la cual fue adaptada como oratorio en una casa de un vecino y dedicada a San Cayetano, de quien su propietario era devoto.

El 26 de febrero de 1876, el obispo Manuel Mercader Arroyo visitó Llucmaçanes y promovió la construcción de una iglesia para sustituir el oratorio y dar un mejor servicio a la región. Se abrió una suscripción pública para financiar las obras y se constituyó una junta encargada de impulsar el proyecto. La gestión de la comisión fue tan exitosa que el 4 de febrero de 1877 se bendijo la iglesia provisional, la cual resultó insuficiente para la creciente población. En 1884, se inició la construcción de un nuevo templo, de estilo neogótico, que fue bendecido el 8 de marzo de 1885.

El templo de San Cayetano de Llucmaçanes fue construido de acuerdo con el proyecto de Camil Mir Febrer. Su fachada está rematada por un frontón escalonado que hace las funciones de espadaña, flanqueado por sendos pináculos. La portalada es arquitravada, decorada con un arco apuntado sobre el que se abre un rosetón. La cubierta es de tejado de doble vertiente sostenida por arcos ojivales que descargan sobre contrafuertes, visibles desde el exterior. El templo está exento, sin construcciones adosadas. Además, cuenta con escuelas de niños y niñas y cada domingo, durante el verano, se organizan bailes y fiestas.

Pere Riudavets, escribió en 1888 que Llucmaçanes era una aldea rural, ubicada a unos tres kilómetros de Maó, que estaba en constante crecimiento gracias a la fecundidad de su terreno, ocupado principalmente por viñedos. El caserío tenía un pequeño templo dedicado a San Cayetano que se convirtió en un punto de referencia en la zona y en un lugar de culto importante para los vecinos. El templo es hoy un testimonio importante del patrimonio histórico y cultural de Menorca.