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Foc de Sant Joan

Fiesta folklórica en Menorca, en la que se encienden hogueras y se queman bujots en las calles de Menorca.

La tradición detrás de las hogueras de Sant Joan es la purificación tras la Cuaresma, en Menorca tras la Quaresma es habitual realizar una festividad alrededor de una hoguera y «quemar» aquello que ha provocado algún tipo de daño. En ocasiones se utiliza una nota de papel en la que se ha apuntado todo lo malo que ha sucedido, pero lo que siempre se hace es quemar los bujots, confeccionados específicamente para esta incinerante festividad.

Foc de Sant Joan 2026 en Menorca

    Calendario deCalendario de Junio, 2026

    finales de Junio Cremada de Bujots

    Los Festers de Sant Joan con sus fogueres y la crema de bujots, crean una velada popular centrada alrededor de una hoguera en los diferentes pueblos de Menorca que incinerando bujots sirve para dar la bienvenida al verano. Una costumbre y tradición local y familiar que alegra las calles con una festividad muy vistosa y divertida.

    finales de Junio Festivitat de Sant Joan

    En Maó, existen registros del siglo XVI en los que una cofradía realizaba una Colcada hasta la ermita de Sant Joan des Vergers (construida en s.XIV o s.XV) a celebrar la fiesta de Sant Joan Baptista, mientras en la ciudad se realizaban Corregudes y bailes tradicionales.

    Fogueres i Festers des Bujots de Sant Joan en Menorca

    Las hogueras de Sant Joan y la quema de bujots es una antigua tradición de Menorca, que hoy en día pese a ser eclipsada por las fiestas de Sant Joan en Ciutadella, sigue manteniendo la llama viva en Menorca. Sant Joan en Menorca no es sinónimo solamente de Ciutadella, muchos municipios han tenido y mantienen tradiciones durante esas fechas.

    En Es Mercadal, siglos atrás, se realizaba una gran fiesta que atraía a las gentes de otros pueblos, en esa fiesta, organizada por la gente del campo y las tierras, se da por hecho que había hogueras y música para animar la festividad. En Alaior también se celebraba la festividad de Sant Joan encendiendo fogatas. Ambos municipios han ido realizando acciones a lo largo de los últimos años con el fin de recuperar esta festividad.

    En Maó, esta tradición también se celebraba en la ermita des Vergers de Sant Joan, en la que hoy en día se siguen celebrando diferentes actividades en la plaza de la ermita. Y aunque la fiesta principal se ha trasladado al centro de la ciudad, diferentes agrupaciones y asociaciones de vecinos también realizan sus festers durante la noche de Sant Joan. Núcleos rurales como Sant Climent y Llucmaçanes, y núcleos rurales costeros como Es Murtar y Sa Mesquida, también encienden sus hogueras para celebrar el inicio del verano en comunidad.

    El pueblo de Sant Lluís también organiza una velada en la que los bujots acaban en la hoguera.

    En los pueblos más pequeños, es costumbre que los bujots se presenten durante los días previos a los vecinos, generalmente a pie de calle y cerca de las viviendas de los artistas que los han confeccionados, pueden verse de pié o sentados en sillas menorquinas con un cartel explicando su contexto y con una canya verda decorada.

    Orígenes de los bujots

    De origen incierto. Estos bujots, o peleles, tienen el mismo formato de fabricación que los espantapájaros usados por los payeses para espantar las aves que vienen antes del verano. La imaginación popular cuenta que los payeses realizaban estos bujots para asustar a los pájaros y que a los bujots podrían haberles dado motes o sobrenombres, evocando a personas, personajes o situaciones, y se cree que podrían haberles dado una identidad figurativa antes de su fabricación, para realizarlos en forma de burla de aquello que les había generado algún problema o en recuerdo de alguien. Se plantea que varios meses después, y una vez cumplida su función, estos eran quemados o, en ocasiones abandonados por las calles, sentados en alguna silla, banco o al lado de una puerta, con un mensaje colgado indicando el pelele del pueblo a quien «caricaturizaba», quien sabe si por el propio payés o por algún vecino bromista. Los bujots abandonados por el pueblo, el algún momento deberían ser quemados, ya sea por el propio payes o por la persona, o familiares, del «pelele» de la broma.

    En los pueblos y en el campo pudo popularizarse la antigua figura del bujot de set peus, la actual Avia Corema, que se realizaba en las casas para contar las semanas que dura la Quaresma, y una vez finalizada quemarla también en la hoguera, liberándose de la penitencia y la simbología que conlleva la Cuaresma.

    Tanto las pequeñas figuras antropomórficas de tela y paja que se hacían en las casas, como a los espantapájaros, se les daba «muerte» durante un «ritual», no religioso, en las hogueras de las plazas de los pueblos. Por ello, tras la Cuaresma con el fin a la escasez y con el fin del invierno durante la noche más larga del año, se da la bienvenida al verano con música, comida cárnica y fuego.