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Matar es bujots

Fiesta folklórica de Ciutadella, donde la sátira y la crítica de los bujots enciende las calles.

La tradición de los bujots es una de las celebraciones más emblemáticas y divertidas de la isla de Menorca. Esta fiesta única se celebra únicamente en la ciudad de Ciutadella, durante el mediodía del domingo de Pascua, y consiste en dar muerte a los muñecos que representan de forma crítica o satírica los eventos más relevantes que han tenido lugar en la ciudad a lo largo del año.

Matances de Bujots 2026 en Ciutadella

  1. Día Matances de Bujots

Calendario deCalendario de Abril, 2026

 Matances de Bujots

Durante esta festividad se colocan en los balcones de distintas asociaciones de la ciudad muñecos de paja, conocidos como Bujots, que representan a diferentes figuras públicas, siendo común su uso como medio de crítica y reivindicación social y política. En los últimos años se ha empleado la traca para quemar los bujots, en lugar del disparo de escopetas, como se hacia anteriormente.

Orígenes

La celebración de los «bujots» se ha convertido en una tradición muy esperada por los habitantes de Ciutadella y por los turistas que visitan la isla. Cada año, los artistas locales crean muñecos de madera, paja, papel maché o trapos, que representan a personajes políticos, deportivos o culturales que han sido protagonistas de la actualidad local durante el año anterior, siendo común su uso como medio de crítica y reivindicación social y política.

Estos bujots son preparados por diversas agrupaciones semanas antes del Domingo de Pascua y protegidos de miradas ajenas hasta el dia señalado. Generalmente es acompañado con un cartel, que lleva colgado en la espalda o el pecho explicando con ironía, ingenio o sarcasmo el motivo de la burla.

Se llegaban a disparar, alrededor de, 300 cartuchos de fogueo con escopeta de cazador con salva, estos cartuchos eran realizados en una fábrica de Maó. Los disparos no concluían hasta que el bujot caía al suelo envuelto en llamas, es por ello que podía durar unos 10 minutos el conseguir la ignición por la pólvora.

De origen incierto, se tiene constancia que ya se celebraban en el siglo XIX. La costumbre era la de sacar a pasear un monigote, o pelele, por las calles de Ciutadella, que luego acaba quemado en la Plaça des Born. Constancia de ello da una fotografía de 1883 en el C. Artístic, en el que se ve al pelele zarandeado por el pueblo.

Según la tradición popular, esta celebración se llevaba a cabo antiguamente con el propósito de ahuyentar a los espíritus malignos y una forma festiva de terminar la Quaresma, salir purificados y a salvo de las penitencias.